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¡Renuncia Piñera!El “octubre” chileno

Desde el 18 de octubre se desencadena la rebelión social más profunda y extensa que Chile haya conocido en su historia; caracterizada por la desobediencia civil, protesta social, manifestaciones, marchas, barricadas y saqueos. Todas y cada una de ellas es como una manifestación clara de la rabia y frustración contenida, por decenas de años soportando la tiranía del Modelo Neoliberal. Modelo que se ha expresado y expresa en la explotación del trabajador por el empresariado, encarecimiento de la vida, precarización del empleo, endeudamiento desbocado de millones de chilenos, una falta de atención digna de salud, una educación segregada, un robo organizado de las AFP, etc. La rebelión popular que se hizo transversal en la sociedad, es una respuesta espontanea y emocional, no ideologizada ni organizada por grupo político alguno, ante la injusticia y la opresión de un modelo económico que le ha dado manga ancha al empresariado burgués para transformar a los trabajadores en explotado y oprimidos, tanto laboral como ideológico-culturalmente. Pero sin duda, emocional o consciente, este formidable levantamiento popular desde los estudiantes hasta los trabajadores y pobladores, ha remecido hasta los cimientos un sistema político, que fue diseñado para que la burguesía tuviera representantes permanentes que cuidarán sus intereses no sólo en el aparato político, sino también en el sistema económico y en los medios de comunicaciones de masas y dejaran a las grandes mayorías fuera de toda posibilidad intervención política. Sometida a una opresión agobiante y vergonzosa, la clase trabajadora ha hecho escuchar su voz; primero, por sus hijos-estudiantes y luego, rompiendo las cadenas de la opresión ideológica, uniéndose en las calles, a la protesta y a la barricada, los trabajadores. El Gobierno de Piñera Cuál es la situación política? No es de extrañar, que el gobierno de Piñera fuera lento e inoperante ante esta movilización social. El gobierno es un grupo de políticos incompetentes, que rodean a los dos personajes con poder de decisión; Piñera-Chadwick. Su incompetencia obedece a su desconexión de las masas y los trabajadores, lo que los obliga a gobernar obteniendo su información a través de encuestas, que definen sus resultados, incluso antes que se realicen. Incompetencia que fue fomentada por décadas de aplastamiento de las clases trabajadora, luego de la contrarrevolución pinochetista, provino la reacción democrática concertacionista que mientras cedía migajas, usurpaba para sus patrones el agua, el cobre, el litio y pretendía que podía entregar la dignidad de los trabajadores. El gobierno actúa tarde y de forma errática. Pretendió que apostar al desgaste podía ser una estrategia política adecuada, la que pronto entendió que no sólo, no resultaba, sino que lo desprestigiaba a nivel internacional por sus cumbres (APEC-COP25) que lo obsesionan. Pero Piñera no sólo arrastró el poncho durante la semana, sino que se fue quedando aislado, quedando sólo con Chadwick, su primo y ministro del interior. Este aspiraba a una represión desenfrenada y era el primero en adoptar la política del Estado de Emergencia y la salida de las fuerzas armadas a la calle, para detener la movilización social. Pero estas FFAA tampoco le siguieron el juego de forma dócil, porque no estaban de acuerdo con asumir las consecuencias políticas del errático actuar del presidente. El “No estoy en guerra con nadie” del general Iturriaga, descolocó al equipo político y a Piñera, comprendiendo que el ejército no iba a ser un animal sumiso, sino que cuestionaría la conducción política de la crisis, incluso en público. Sutilezas menos, sutilezas más, esto generaría problemas, por lo cual se adoptó el censurarlo y que terminó sólo leyendo lo que le preparaban el equipo político. Esta actitud de las FF.AA., le permite a la burguesía quitarle el piso a Piñera, cuando Andrónico Lucksic, señala que en sus empresas el sueldo mínimo sería de 500 mil pesos. Esto como respuesta a que Piñera recurriera a elevar el impuesto de 35% a 40%, para poder financiar las tardías políticas planteadas el martes. Dicha situación provoca que el gobierno y Chile Vamos, se declaren independientes y la segunda se desmarque, autorizando a los políticos como Ossandon y a otros, a opinar abiertamente en contra de la política del gobierno, calificándolas como insuficientes o alejadas de la realidad. Sin duda, no sólo el gobierno estaba tambaleante, sino que la oposición, que se ubicaba en la galería, para evitar pagar los costos políticos, con los sucesos de Valparaíso del día viernes, quedó claro que la gente los ve como parte del problema. La duración del movimiento y el gran abanico de demandas en contra del modelo neoliberal y el gobierno de Piñera, atrajo no sólo a los estudiantes y trabajadores, sino que a la pequeña burguesía económica que se adhiere y protesta en sus comunas más emblemáticas (Las Condes). Esto provocó que la crítica de parte de la burguesía y sus políticos se hiciera “subversiva”. Pensando incluso, aunque no lo dijeran en público, qué si debían permitir la caída de Piñera, lo iban a hacer, para poder salvar el modelo. Esto es lo que explica que tanto político de derecha tuviera la “independencia” de pedirle a Piñera, el cambio de gabinete que se traducía en cambiar a Chadwick. Qué en sentido estricto, es una crítica directa a Piñera. Debido a que es, su brazo derecho y participa en un verdadero cogobierno. La burguesía y sus partidos de derecha tenían la lectura de que sería el mal menor, hasta ahora. Pero, en su acostumbrada política tardía ante los hechos que se suceden con mucha rapidez, se le ocurría hacerlo después de la concentración más grande de la historia en número (1 millón y medio) y la movilización nacional que reunió más personas en la historia de Chile Sin embargo, hizo todo lo posible para que esto coincidiera con dos elementos; primero, con el proceso de normalización del país, que había focalizado en el toque de queda y no en las movilizaciones, para lo cual los canales de tv hicieron una gran tarea. Luego, por supuesto, de la reunión con los directores de los noticiarios, para virar el eje a la normalidad, quitándole espacio televisivo, ya que esto estaba radicalizando incluso a más de un opinólogo o animador oportunista. Segundo, con el levantamiento del toque de queda y la presencia de militares, que servía para poder convencer a la opinión pública que había la movilización había alcanzado su punto máximo con la gran concentración. Una nueva etapa de la movilización Sin embargo, las movilizaciones continúan y todo indica que el impulso de la gran movilización del viernes, seguirá el lunes y entraremos a una nueva etapa, iniciada el sábado. Esta ya no estará coronada por la bandera que acompaña este documento, sino que comprenderá la petición explicita de que ¡Piñera Renuncie!, no obstante que las concentraciones, cabildos, reuniones, etc., del fin de semana, hallan logrado ir precisando y concientizando el programa o petitorio entre la clase trabajadoras y los manifestantes. Esta etapa que comienza hoy y que el gobierno pretende opacar con el cambio de gabinete, confía en que se desinfle el impulso movilizador. Esto, porque sí el día lunes continúa el país funcionando a un 30% como la última semana, con la llegada de los enviados de la Alta comisionada de los Derechos Humanos, será otro mazazo en contra de Piñera y su imagen internacional. Más cuando hay organizaciones gremiales y de trabajadores que esperan con ansias, ver el nivel de movilización del fin de semana para levantar sus propias peticiones; colectivero, camioneros, etc. Toda esta expectación se centra en la pretendida normalización de las actividades escolares y universitarias, sobre todo en las grandes ciudades. Apuesta arriesgada del gobierno, ya que con esto se está institucionalizando la manifestación social e internalizando en las instituciones educativas las manifestaciones generando efervescencia. Si hasta el domingo o viernes, era individual la participación en las movilizaciones, ahora sería institucional, y las calles se llenarán de estudiantes. Al parecer, en el gobierno están confiando en la intimidación militar en las estaciones del metro, para que los estudiantes no retomen la iniciativa, pero se exponen a que termine con un nivel de violencia mayor o un incidente de gravedad. Sin duda, la confianza de Piñera en que las movilizaciones no pasen del fin de semana, especialmente luego del incidente del congreso donde se abrieron vínculos privados entre el centro político (DC-PPD-PRSD) con el gobierno, para institucionalizar la crisis. Es decir, focalizarla en proyectos de leyes y debates en el congreso, como forma de legitimar la institucionalidad democrática, aunque se caiga a pedazos. Cambio de Gabinete Por qué Piñera se demora tanto en el cambio de gabinete?. Junto con lo imprescindible de Andrés Chadwick para Piñera, es la escasez de políticos que logren copar las necesidades del gobierno en entablar y mantener lazos con la oposición. El único que podría ocupar este cargo es Andrés Allamand, pero Piñera no le dará a su enemigo político el poder, menos la legitimidad de ser su vocero oficial. Por ello, tendrá que ubicar un personaje “afable y manipulable” que permita que Chadwick y Piñera lo manejen a su antojo. Esto será la segunda apuesta arriesgada de Piñera, que podría pagar con su renuncia si no resulta. Pero Piñera está, tan sólo, que es imprescindible no deshacerse de Chadwick, su cogobierno, le permite confiar en alguien. Su relación es horizontal, de igual a igual. Sin su primo no tendría una opinión política buena o mala, sólo condescendencia servil, que podría hacer que su estilo personalista lo terminaría desgastando más aún. Es tan importante para él, que tuvo que pedir la renuncia a todos los ministros, para evitar que Chadwick cargara con toda la culpa de la crisis. Sin embargo, el mantenerlo directa o indirectamente, será un error político que no podrá soslayar. Una semana compleja y decisiva para el gobierno Piñera sabe que no podrá sortear esta semana de movilizaciones, sin el apoyo de la oposición. Aunque manipule los medios de prensa y matinales, cualquier ventana que abre, se le introduce el aire fresco de la protesta nacional. El lunes no será normal (las movilizaciones seguirán siendo masivas), por lo menos desde las 11 horas hacía adelante, lo que obligará a acortar la jornada. Si esto sucede, el martes se sumarán gremios y sectores en contra del gobierno que lo harán tambalear, porque tendrá que recurrir a la represión abierta, como lo ha hecho hasta hoy. Lo que significará que la DC-PPD-PRSD se verán obligadas a separarse definitivamente del gobierno. Y toda la presión de José Inzulza para que el PS busque acuerdo con el gobierno, se desvanecerán. Otra consecuencia, será que sus socios incondicionales, de los que le quedan pocos, seguirán abandonando el barco y pretenderán resolver la crisis con un plebiscito o simplemente la renuncia, no importando cuantos políticos repitan en los matinales que la solución no es su renuncia. El Octubre chileno La movilización social no puede confiar en los proyectos ni migajas del gobierno ni de la oposición, los 17 muertos, los millones movilizados ni los cientos kilómetros marchados, no han sido para poder ser embaucados por discursos sentimentales ni menos maniobras políticas burdas. Las masas a la calle, trabajadores, estudiantes y profesionales, pobladores y marginados, deben seguir hasta lograr que Chile sea transformado de raíz. Arrebatándoles los privilegios a los explotadores, logrando que las riquezas de nuestro país sean para beneficios de todos, traducidos en una mejor salud y mejor educación. Que el agua, el cobre y el litio, sirvan para mejorar las condiciones de vida de toda la población. Que el océano vuelva a ser del estado para beneficio de cientos de miles de familias que viven de él y no de siete familias. Que las AFP sean eliminadas y tengamos un sistema solidario estatal, cuyos fondos sirvan para construir escuelas, hospitales y mejores condiciones de vida. Que el sueldo mínimo de $500.000 permita vivir y pagar una casa digna, no durante toda tu vida, sino en un máximo de 10 años. Adelante estudiante, trabajador, profesional, comerciante, poblador, minero y pescador, que para lograrlo debemos cambiar el gobierno de Piñera; cambiar la constitución y cambiar el modelo neoliberal, por un gobierno que represente los intereses de la clase trabajadora; una constitución basada en un Estado responsable; la estatización de las riquezas nacionales y un modelo económico solidario donde se piense en las personas y su vida y no en quién debo hacer trabajar para lograr ser millonario. Ilusorio sueño neoliberal, que por décadas nos han vendido. Para ello, debemos golpear y luchar todos juntos y al mismo tiempo. Una sola voz contra la injusticia y los causantes de los asesinatos, los golpeados, los torturados, los despreciados y los reprimidos. Que se una todo el país en un sólo grito; ¡Renuncia Piñera!