El Colegio de Ingenieros de Venezuela culminó la primera fase de evaluación tras el doble sismo en la Gran Caracas. Según la inspección, 75 % de 11.185 obras evaluadas sufrió daños menores. El informe confirmó que un 10 % de las estructuras sufrieron daños severos y que las grietas en paredes responden a fallas históricas de diseño, en edificios construidos entre 1950 y 1960. Caracas. Cuando el centro-norte del país tembló el 24 de junio pasado por un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5, la ingeniería nacional sometió a examen décadas de criterios constructivos en Caracas, La Guaira y Miranda. Ante la contingencia, el gremio activó brigadas de diagnóstico estructural, equipos técnicos encargados de evaluar la firmeza de las edificaciones, confirmando la solidez de los edificios modernos pero encendiendo las alarmas sobre la necesidad de actualizar las normativas de construcción para los cerramientos de paredes. “En nuestras inspecciones observamos muchos daños en paredes, que no forman parte de la estructura. Este es un defecto que venimos arrastrando desde hace muchos años en todos los países, no es algo exclusivo de Venezuela, porque diseñamos estructuras muy flexibles, pero utilizamos paredes muy rígidas y frágiles”, reconoció Alfredo Urich, directivo del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV). Esta constituye una de las principales conclusiones presentadas por el gremio profesional en su primer balance operativo, tras desplegar las brigadas en el Distrito Capital y el municipio Sucre del estado Miranda, en labor conjunta con la Comisión Presidencial para la Reconstrucción. “Los edificios en Caracas y el municipio Sucre se ajustaron a las regulaciones antisísmicas. Pero es muy probable que las nuevas normativas ajusten los materiales y los métodos de construcción de paredes en este tipo de estructuras. Debemos reconocer que en los edificios recientes los daños fueron mínimos, lo que demuestra la calidad de las construcciones en la capital”, insistió. Las pa
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