Foto Miraflores Al Momento (X) En una alocución televisada de emergencia transmitida la noche de este sábado 29 de agosto mientras cinco estados del país padecían un apagón masivo, Delcy Rodríguez salió a contener la ola de indignación y sospechas generada tras los anuncios de Donald Trump sobre el control del crudo venezolano. La funcionaria defendió la firma de un acuerdo energético a 25 años con la Casa Blanca, asegurando que la cúpula estatal optó por la diplomacia para transformar las diferencias políticas en cooperación económica. Frente a las denuncias de capitulación de recursos, Rodríguez insistió en que el país «conserva la propiedad y la soberanía» sobre su subsuelo. Según el balance presentado, el plan contempla la cesión de 17 campos y 8 «bloques verdes», áreas vírgenes sin infraestructura en la Faja Petrolífera del Orinoco, para alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios. Bajo la premisa de que «de nada sirve tener las reservas bajo tierra», la vocera argumentó que el pacto proyecta ingresos por 209.335 millones de dólares a una tasa estimada de 65 dólares por barril, prometiendo que cerca de 19 dólares por barril vendido ingresarán a las arcas públicas mediante regalías e impuestos. Opacidad contractual y manipulación del discurso ante un país a oscuras El mensaje oficial apela a la clásica retórica de la prosperidad a largo plazo para camuflar decisiones radicales e impopulares tomadas de espaldas a la ciudadanía. Mientras la mandataria interina prometía alianzas estratégicas con corporaciones como Chevron, Repsol, Eni, Shell y BP, omitió responder a los vacíos centrales que despiertan la alarma nacional: el texto íntegro del acuerdo marco no se ha hecho público, se desconoce qué institución fiscalizará o auditará los contratos y se oculta el rol de cuestionados operadores privados en las concesiones. La intervención evidenció la profunda desconexión entre la cúpula gobernante y la realidad nacional. Mientras Rodríguez pintaba un fut
Fuente: El Informador — Ver nota original